- “¿Ves esa estrella? Te la regalo”: creo que esta es de alguna película ochentera, incluso. Y esta la agrego con dolor, porque todos saben cuánto amo las estrellas, pero deben saber que ésta es una de las más comunes.
- “Te traje estas flores porque huelen tan bien como tú”: también es usada cuando regalan chocolates con su equivalente “porque son casi tan dulces como tú”
- “Puedo ver tu alma a través de tus ojos”: ¡Dios! ¿Esta no es de una canción de Luis Fonsi o alguno de sus amigos?
- “Nunca vi un color de ojos como el tuyo”: Cuando era más niña hasta yo caí con ésta, pues tuve un novio que sólo elogiaba mis ojos, ¡que aburrido!. Si son como yo y los tienen claros, lo más probable es que lo escucharan más de alguna vez y si caen, discúlpenme, ¡pero son (y fui) muy tontas!, ninguna mujer tiene sólo un atributo destacable y si sólo se fijan en sus ojos es porque no les interesa conocer más.
- “Salvaste mi vida, antes de ti no conocía el amor/no creía que podría llegar a amar”: Ay, lindas… ésta incluso me da pena, porque una enamorada hasta quiere creerlo. Pero la verdad es que el hecho de poder amar depende de uno, no de la otra persona.
- “Tienes una belleza que opaca a todas las mujeres”: Sin comentarios.
- “Cuando estás conmigo, no encuentro hermosa a ninguna otra mujer”: Señor, si yo, emparejada, puedo encontrar atractivo a Darren Criss, usted perfectamente puede sentir cosas por Scarlett Johansson mientras está cortejando.
- “Cuando te veo me quedo sin palabras”: Entonces, ¿cómo pudo decir eso? Digo yo.
- “Sólo necesito verte para ser feliz”: tiene un nombre, manipulación… ésta, en los casos más extremos, incluso la he escuchado para que la chica deje todo e ir a verlo.
- “Eres la mujer perfecta, no tienes defectos”: Ok, creo que muchas de nosotras no queremos escuchar seguido nuestros defectos, pero de ahí a negar que los tenemos es otro cuento. La verdadera atracción no es obviar tus defectos, sino aceptarlos y ver más allá (y obviamente querer mejorar por ti… el amor verdadero está ligado con el amor propio).
lunes, 31 de octubre de 2011
Usted no lo diga (o no caiga, no sea tonta)
miércoles, 27 de abril de 2011
Esos momentos que te alegran mucho tiempo
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Mi Nuevo Club
Hay un capítulo de Sex and the City que me ha estado dando vueltas este último tiempo.
Trata de un análisis de cómo Carrie siente que las personas casadas forman una especie de hermandad donde todos tienen un punto en común y excluyen con cierta “pena” –a falta de una mejor palabra- a las solteras, o buscan emparejarlas para que compartan con ellos la dicha de la compañía marital.
Bueno, tomando en cuenta de que no tengo “30 something” y mis amigos están todos solteros (claro, es raro para el común denominador casarse a la tierna edad de 23 años en promedio en esta cultura occidental) quiero hacer el análisis desde el punto de vista del final de la adolescencia y el comienzo de la adultez joven.
Es decir: los niños pololeando, vs. los libres y liberados de responsabilidades y ataduras amorosas… pero, a diferencia de la original, esta Carrie tiene a su Mr. Big estable y está más que feliz así.
El haber pasado tantos años de mi vida “soltera”, simplemente observando y analizando a las parejas amigas a mi alrededor me hizo dar cuenta de cómo cambió mi vida interna desde el momento que el esgrimista logró, a punta de esfuerzo, llegar a mi vida.
Si bien es cierto que algunas parejas cercanas del pasado sí han sido como el prototipo mostrado por la serie, enfrascándome casi con desesperación cualquier cromosoma Y cercano a su círculo social; otras fueron mas comprensivas, tal vez porque recordaron su época de soledad y son más empáticas, o tal vez porque simplemente no piensan en el asunto.
Pero yo creo estar en un tercer grupo, más bien intermedio, porque en este año y poco más que he estado con mi Big me he dado cuenta de cómo es el asunto de no estar más sola, de cómo algunas personas te miran distinto porque alguien te toma de la mano al caminar y te besa la mejilla de vez en cuando.
Es verdad, es como estar entrando cada día más a un mundo nuevo, es descubrir cosas que en millones de años de análisis a relaciones ajenas jamás podrías haber descubierto, realmente es un club, te sientes más incluida en una parte de la sociedad que creías conocer, o incluso comienzas a ver con otros ojos a la gente que quieres cuando están en parejas, básicamente, comienzas a entenderlos mejor.
Seguramente la mayoría de las personas pensarían que estoy loca con esto, pero esta claro que mas del 90% de las personas normales comienzan las relaciones amorosas empezando la adolescencia, y ahí no hay mucha conciencia de los actos o de su alrededor que digamos.
Ahora, podríamos decir que este club está en pañales, y por eso no es tan fuerte y es más abierto que el de las “30 something”, lo cual es bastante alentador en el presente… “genial, no estoy perdiendo vida social” es lo que pensaría ahora mi yo soltera, pero, ¿Qué pasará en el futuro? si, en el caso hipotético -HIPOTÉTICO- , no lo estuviera ¿Quedaré como una solterona en potencia y estaré cada momento del día con un “oye, este chico es perfecto para ti”?
No me malentiendan, estoy lejos de convertirme en Charlotte (aunque aún así envidio su vestuario), prefiero no tener que pensar en eso, porque sé que los amigos que tengo ahora están de mucho antes de abandonar mi asexualidad con la llegada del esgrimista. Simplemente quiero saber cómo será mi mundo ahora que estoy empezando a crecer nuevamente.
Esto de convertirme en una adulta hecha y derecha es más difícil que la adolescencia, y eso que dicen que ésa es la época crítica de la vida.
lunes, 25 de febrero de 2008
Will you be my Valentine?
Porque esto hay que escribirlo.
Hay mucha gente que me conoce, (menos que me quiere, pero no vayamos a ese punto) y sabe lo triste y gruñona que me ponía cada 14 de febrero desde que soy un ente en sus vidas.
Bueno, la razón de eso era simple, y no eran los regalos específicamente, sinceramente, creo que el 99% del merchandising de esa fecha es basura melosa y de poca fineza, absolutamente kitch, prefiero las cosas originales, que demuestren la preocupación por la pareja, es algo así como las frases hechas con las que algunos hombres conquistan a sus respectivas parejas, jurando que se lo creerán –y no falta la pava descerebrada que cae redonda-.
Seguramente alguno conocerá a alguna de ellas, a quien le regalaron una caja roja de chocolates Ambrosoli con forma de corazón, absolutamente ordinaria, y, por supuesto, la más barata, con la que creyó que era el mundo de mano de la frase “feliz día, mi amor, eres la estrellita que ilumina mi camino”.
Y seguramente creyó que el San Valentín era solamente para las mujeres, y no dio nada de vuelta con una parada totalmente creída, o, peor aún, regaló algo, pero absolutamente femenino, que sería mejor para una niña, por la cantidad de volados, rosado, peluche entre sus materiales. Aunque sí hay que reconocerle el hecho de “con mis propias manos, con amor” y con la cara mas increíblemente pava del mundo, creyendo que es el regalo perfecto.
Pero atina, mujer, eso tu hombre sólo lo aceptó por cortesía, y seguramente sólo lo sacará a la luz cuando estés tú en su pieza, donde también entran sus amigos y no querrá ser burlado; aunque si tiene mas inteligencia, simplemente lo guardará diciendo “amor de mi vida, lucecita de mi oscuridad, lo guardo porque es un tesoro preciado y no quiero que nadie me quite la felicidad de compartirlo y me lo rompan cuando hagan aseo acá”.
Ok, la última parte no fue tan poética, pero entienden mi punto.
Gracias a Dios, mi querido y adorado esgrimista, ese increíble personaje de barba de un par de días y vestimenta negra (y se ve mino… ¿y qué? Lo asumo a mucha honra) que suele acompañarme, no es así y, a diferencia de la mayoría de los hombres, recuerda que una de las características por las cuales el ser humano sobresale del resto de los animales es su capacidad de pensar y buscar ser original.
Puede que no llegue con corazones rojos de plástico y no escriba poemas copiados de Pablo Neruda o Béquer (y créanme que lo agradezco) pero él es auténtico y logró que mi primer 14 de febrero fuera sencillamente bacán, con todas sus letras.
¿Y saben por qué? Porque las mujeres no necesitamos que se nos haga fiesta todos los días (con el perdón de mis congéneres que aman esas ostentaciones los 365 días del año, y por eso sus novios, en buen chileno “se hacen caldo de cabeza” cada aniversario, cumpleaños y San Valentín para buscar que ese día sea diferente para ellas). Tienen que ver que a los niños, muchas veces el esfuerzo de hacer algo que no les guste es un pequeño regalo todos los días.
Tener paciencia cuando ven ropa y quedarse fuera del probador para darte su opinión, ayudarte en la cocina, irte a buscar a donde estés porque está oscuro a esa hora, no reírse burlonamente cuando te asustas de una película, escuchar cuando estas mal, no enojarse cuando te quedas dormida en su cama -e incluso dejarte dormir-, buscarte un pañuelo y agua cuando estas llorando, recordar cosas que dijiste hace 4 meses (o tener una buena justificación para no recordarlas) o conducir 1 hora desde donde esté sólo para estar contigo. Eso es un regalo, amigas mías, aunque ustedes no vean la boleta ni el papel de regalo, ni lo puedan ostentar con sus amigas.
Aunque sí, no me mal entiendan, una sorpresa más "grande" siempre es agradecida, pero insisto, no tiene por qué ser siempre, porque, o si no, ¿dónde queda lo especial del asunto?
Natty
sábado, 20 de enero de 2007
Rima XCIII
Si copia tu frente
del río cercano la pura corriente
y miras tu rostro del amor encendido,
soy yo, que me escondo
del agua en el fondo
y, loco de amores, a amar te convido;
soy yo, que, en tu pecho
buscada morada,
envío a tus ojos mi ardiente mirada,
mi blanca divina...
y el fuego que siento la faz te ilumina.
Si en medio del valle
en tardo se trueca tu amor animado,
vacila tu planta, se pliega tu tallo…
soy yo, dueño amado,
que, en no vistos lazos
de amor anhelante,
te estrecho en mis brazos;
soy yo quien te teje la alfombra florida
que vuelve a tu cuerpo
la fuerza de la vida;
soy yo, que te sigo
en alas del viento soñando contigo.
Si estando en tu lecho
escuchas acaso celeste armonía
que llena de goces tu cándido pecho,
soy yo, vida mía…;
soy yo, que levanto
al cielo tranquilo mi férvido canto;
soy yo, que, los aires cruzando ligero
por un ignorado, movible sendero,
ansioso de calma,
sediento de amores,
penetro en tu alma.
Rimas y Leyendas, Gustavo Adolfo Bécquer
(aunque Dios sabe que me apesta la poesia... uno tiende a caer de repente inevitablemente, no obstante, no dejo de lado la cuasi diabetes por la sobreingesta de melosidad)
Natty
P.D.: sobre la nueva canción; es mi nuevo título favorito... ¡amaba ese comercial!...
"pero cántame..."
